Insignificantes eslabones ensamblados sin remedio desde que nacemos. Cadenas de deberes, decisiones, experiencias, obligaciones, de sentimientos.
La vida es una cadena de la que desde cada pieza de la misma, salen millones de piezas, de individuos, de destinos.
Diferentes hilos de acero que nos elevan del suelo o nos atan sin remedio. Soltar esas fijaciones es imposible, simplemente se destensan para volver a tirar de ti en el momento más inoportuno, o no.
Cuando necesitas esa sujección a veces no existe...

La familia, los amigos, son amarres en los que confiamos desde que nacemos, sabemos que nos mantienen los pies en la tierra, el corazón en su sitio, la mente clara.
Pero, la familia tira de ti, los amigos tiran de ti, el trabajo, el amor, la moral, la ética, la pereza, la adrenalina. Tantos aspectos estiran de tu ser que sientes como te despedazan por dentro en un debate entre la obligación y el placer. Paseas distraidamente en la fina linea que separa el bien del mal. Aunque esa distinción subjetiva de términos no se ajuste a la de la mayoria.

Tentáculos en el día a día, todo es una cadena. La jerarquia en la oficina, los cables de internet que serpentean sobre el parquet, las lineas invisibles que unen los móviles, las frases que llenan nuestros emails...