Como la lluvia de primavera que, con sus finas gotas de lluvia desdibujan la realidad de mi ventana, tus palabras que ya no escucho, emborronan mi presente de caminos por andar.
Sufro una pena que no es real, lloro unas lagrimas sin sentido, murmuro palabras inventadas que no llego a comprender.

Me deslizo por la realidad del presente, escondiendo el rostro tras mis dedos, esperando que mi frágil escóndite sirva de trinchera.

Y, como el sol que reaparece tras una tormenta, aparto la razón de mi mente y cojo impulso para saltar...